Impulsamos ideas que transforman realidades y construyen futuro.

La transición del poder: señales políticas de un nuevo ciclo en Chile

Ir al contenido
La transición del poder: señales políticas de un nuevo ciclo en Chile

Chile atraviesa un periodo de transición política singular tras la elección presidencial de diciembre de 2025. Este proceso no es solo un cambio de mando administrativo, sino una reconfiguración profunda del tablero de poder. El fenómeno actual se caracteriza por una «superposición de gobiernos»: mientras el gobierno de Gabriel Boric cierra su ciclo con un poder real pero disminuido, el equipo del Presidente Electo, José Antonio Kast, despliega un poder simbólico mediante una estrategia de instalación anticipada.

La identidad del nuevo Gobierno: ¿emergencia o unidad?

Una de las definiciones más críticas para la estabilidad del próximo periodo es la identidad que asumirá la nueva administración. En el debate interno conviven dos conceptos que marcarán el tono de la relación con los demás actores políticos:

Gobierno de Emergencia: Este modelo prioriza la acción inmediata y medidas extraordinarias para abordar urgencias como la seguridad pública y la migración. Si bien ofrece eficacia ante las demandas ciudadanas, puede tensionar los límites institucionales, la relación con la oposición y quedar corto frente a las expectativas ciudadanas.

Gobierno de Unidad Nacional: Esta ruta implica convocar a sectores diversos y buscar acuerdos amplios. Es una apuesta por la estabilidad de largo plazo que requiere una alta capacidad de negociación y, posiblemente, sacrificar aspectos del programa original.

Señales en el gabinete y el equilibrio de fuerzas

La conformación del equipo de gobierno será la primera señal real sobre el carácter de la administración. La integración de figuras de la derecha tradicional –como exmiembros de la UDI– junto al núcleo del Partido Republicano sugiere un intento de restaurar la autoridad mediante una mezcla de eficacia económica y liderazgo en seguridad.

Para el sector corporativo, la clave estará en observar si el Presidente Electo opta por un gabinete de corte moderado. Nombramientos estratégicos en carteras como el Ministerio del Interior serán determinantes para neutralizar los llamados a la movilización de sectores críticos y para establecer canales de diálogo con un Congreso fragmentado.

El desafío del pragmatismo frente a la base electoral

El ejercicio del poder impone un pragmatismo que a menudo choca con las expectativas de las bases más ideologizadas. El éxito de la gestión dependerá de cómo el Gobierno entrante administre esta tensión interna:

Gestión de expectativas: Pasar del discurso de campaña a la gestión pública obliga a priorizar objetivos y manejar los tiempos institucionales, que suelen ser más lentos que la urgencia social.

Consolidación del bloque: El reto no es solo liderar una coalición, sino consolidar un bloque de poder capaz de proyectar estabilidad hacia los mercados y la ciudadanía.

En suma, el inicio de este nuevo ciclo político estará marcado por la capacidad del equipo entrante para transitar desde el despliegue simbólico hacia una gobernabilidad efectiva, donde el equilibrio entre la firmeza programática y la flexibilidad política será el factor determinante para el éxito de sus primeros cien días.

También te puede interesar: La migración en contexto electoral: más allá de la ideología.